top of page

Sonrisas y autosabotajes.


Empecé a redactar esto a días de recibir el año nuevo 2022, y sinceramente ahora que me encuentro en esta situación, puedo ver lo fascinante y extraño que ha sido todo el camino para llegar hasta aquí.


En un año siento que he vivido toda una vida completa; me enamoré, me deprimí, me quebré y también me animé y me levanté. Todo eso en menos de 365 días.


Creo que es importante mencionarlo, ya que toda mi vida he estado esperando por un futuro brillante. Estaba seguro que sólo sería capaz de encontrar la realización y la felicidad dentro de varios años, y mientras tanto sólo debía de aguantar el tiempo rancio y deprimente que tiene que ocurrir antes de que eso pase.


Pero en realidad con lo que me topé fue con un gran sentimiento de decepción.


Porque en esta vida no hay nada que te asegure un futuro brillante, jamás. La vida es tan espontánea y carente de propósito, que en cualquier momento puedes ver tus sueños o tus planes arruinados por factores tan ajenos a ti que parece una obra de un Dios injusto. Lo único que uno puede hacer como ser humano, es simplemente “apostar” por lo que puede que te haga cumplir tus expectativas, o tan siquiera llegar a un punto en tu vida donde estés medianamente satisfecho y contento. Y el problema de apostar, es que nunca sabes con certitud cuál va ser el resultado final.


Porque todos tenemos problemas, y giros difíciles en la vida. Y muchas veces nos enfrascamos en ellos sin realmente darnos cuenta de que, al estancarnos en un problema en particular, nunca avanzaremos ni creceremos como personas. Los problemas siempre van a existir, una vida sin problema es una vida carente de existencia. Así que lo mejor que podemos hacer es saber manejarlos lo mejor que podamos, y entre más tropiezos suframos y resolvamos, cada vez es más fácil enfrentarse incluso a problemas más grandes Después de todo, los problemas son como una bola de nieve, entre más se rueda más grande se hace. Así que no los rueden demasiado.


Si uno realmente se pone a verlo en perspectiva, es súper interesante cómo volteamos a ver el pasado, y logramos observar cómo problemas de hace 3 meses, que parecían casi mortales, en la actualidad no nos afectan tanto como en su momento. Y esto habla o muy bien de tu resolución de problemas, o muy mal del ritmo de vida que llevamos.


Al verlo de esta forma, aprendí de cierta manera a percibir diferente mi entorno, y a entender que no debo dejarme llevar por el estrés del momento, porque eventualmente dejaré de sentirme de esa manera. Pero es importante que lo deje suceder.



El permitirme sentirme triste o desganado es un hábito importante que decidí agregar a mi rutina de día a día. Yo más que nadie te puedo asegurar por mi inexistente descendencia, que muchas personas no toleran su propia tristeza, u odian la idea de quedarse solos con sus propios pensamientos. Porque saben que lo que sienten no está bien, y ojo aquí, no debe de estarlo. Claro que está mal sentirse mal y no estar conforme ni feliz con la vida o las decisiones que uno tome, pero eso no es motivo para ocultarlo y tratar de encubrirlo en nuestras vidas. Lo único que crea eso es apatía hacía nosotros mismos, y nos hace culparnos por sentir un sentimiento tan humano como la tristeza.


Y si eres una persona como yo que siempre busca el ayudar a las personas, quizás estamos siendo un tanto hipócritas al negarse a escucharse a uno mismo, y la pena que cargas contigo, ¿no crees?


Al final siempre es más sencillo ocupar tu tiempo en otras cosas, ya sea ayudando a otras personas en un intento desesperado de darle “sentido” al dolor que sientes, reflejado en los consejos que le das a la gente, o simplemente llenando tu agenda con actividades o proyectos insustanciales, a los cuales no les designas un valor real, más allá del de mantenerte distraído.


Aprendí que la peor decisión, que a la vez es una increíble decisión, es hacer las pases contigo mismo.


Suena bastante contradictorio, ¿cierto? Bien, créeme que no es fácil llegar a dar el primer paso. Y es más horrible aún tratar de mantenerlo el resto de tu vida.


El autosabotaje para mí puede ser tratada como una adicción misma, de la cual es difícil salir, y debe de tomarse con toda la seriedad posible.


Y no es por poca cosa. Cuántas veces no ha pasado que buscamos excusar soluciones a problemas que presentamos regularmente (muchas veces refiriéndome a problemas emocionales), simplemente para lamentarnos y sentirnos cómodos de esa manera ya que, si armamos la excusa perfecta para no hablar de nuestros sentimientos, entonces no tendremos que arriesgar en ningún momento el hacerlo. Y de esta manera, nos encontraremos en un sitio seguro, donde estaremos a salvo de, eventualmente, un desconocimiento completo del resultado que vaya ocurrir.


Es decir, el miedo al fracaso también existe, y es hasta cierto punto entendible. Muchas personas se encuentran mucho más tranquilas en la negación ya que, en cierto punto, nos hace sentir mejor al encontrar una conclusión rápida. Yo no puedo estudiar fotografía, porque no. Mis padres me obligaron a cursar esta carrera que no me gusta y ya jamás seré feliz en la vida, porque no.


Todo sea dicho, no piensen que la meritocracia realmente existe, y que el universo provee si lo deseamos y luchamos con suficiente fuerza. A veces, es meramente suerte. Y aunque para muchos suena asqueroso y deprimente, para mí suena alentador.


Porque me hace entender que, si no logré estudiar lo que quería, aquel oficio deseado el cual podría durar miles de año laborando, fue básicamente porque no tuve suerte. Y así como yo, otras personas tampoco tuvieron suerte. Pero algunas sí que lo tuvieron.



El nacer con un techo, comida, tus extremidades intactas, órganos funcionando y un cerebro que es capaz de procesar información, es mucho más de lo que muchísimas personas tienen. Con esto no quiero encararlos ni decirles que deberían dar gracias por la vida que tienen, pero tampoco podemos dar nada por hecho. Y estás totalmente en tu derecho de quejarte, y es súper valido decir que tu vida es una cagada, pero ¡Hey! ¡siempre puede ser peor!


Volvamos entonces a mi ejemplo anterior, ya que es un caso recurrente con el que convivo desde hace unos años, y en el cuál he logrado comprender un patrón.


Al vivir en México lo menos que puedo pedir es figuras paternas, de nuevo, triste pero cierto. La escuela sin duda es todo un camino que debemos recorrer para así poder encarar al mundo y decir: ¡Oigan, soy capaz de despejar x!


¿Acaso realmente creían que las matemáticas son sólo una excusa para atormentar a los alumnos? Por supuesto que no. Las matemáticas se enseñan no porque sea una habilidad práctica que vayas a implementar en tu rutina diaria. Las matemáticas están hechas, para hacerte pensar. Y al graduarte de la preparatoria o universidad, le estás demostrando al mundo que eres lo suficientemente capaz de usar tu lógica con el fin de encontrar soluciones a operaciones algebraicas.


Si no me estoy dando a entender con lo anterior (cosa de la cuál deberías preocuparte si no captas), te lo diré de nuevo.


Al graduarte de la escuela, estás demostrándole al mundo, que eres alguien competente.


No que sabes despejar x.


No que sabes lo que es un binomio cuadrado perfecto.


Le estás demostrando a la gente, que eres capaz de usar el cerebro.


Porque en el mundo real, no hay tantas matemáticas. No hay procedimientos claros que te lleven a la solución de un problema. No hay un papel que te diga qué hacer, o qué paso seguir.


Al final del día, sólo estás tú, y tu intelecto.


Y aunque puede sonar como un entusiasmado “¡No sirven las matemáticas!”

También significa que, en el mundo real, no sirven las matemáticas…


Ahora entendemos que tu carrera no es una decisión vital ni mucho menos un rol que forzosamente debes de tomar en la sociedad.


Un título universitario, así como muchas otras cosas, es una herramienta. El as bajo la manga.


Es la prueba, con testigos, que eres una persona capaz de concentrarse. Alguien apto a entender un problema, y resolverlo.


Al final de todo, graduarte de la universidad es resolver un problema. Y cuando ese problema se resuelve, ya está.

Y más vale que entiendan a lo que me refiero.



Un título universitario, carrera o licenciatura no puede hacer nada por nosotros. Depende meramente de ti, hacer algo útil con él.


O acaso me vas a venir a decir que existe una policía universitaria que regula o exige que ejerza mi labor de administrador de empresas. Porque entonces tendrán que venir a arrestarme ya que estoy escribiendo un ensayo sobre el comportamiento humano y estoy estudiando arquitectura. ¡¡Nunca me llevarán vivo!!



No existe ley ni Dios que te obligue realmente a tomar las decisiones en tu vida.


Ya que existen administradores de empresas que son chefs, y chefs que son arquitectos, y arquitectos que encuentran su pasión en diseñar ropa. Otra vez, no demos nunca nada por hecho. Al igual que nosotros, esas personas no pudieron atender en un principio lo que les gustaba, no tuvieron la suerte para eso.


Pero esas personas hicieron algo diferente. Algo que los cambiaría para siempre, y los curtiría en este mundo tan lleno de giros inesperados.


Entendieron que su posición no era la que buscaban, ni el camino que han recorrido hasta donde están, y al igual que nosotros, soñaban con que las cosas fueran diferentes. Pero esas personas entendieron el ahora, y que, desgraciadamente, es lo que toca.


Muchas veces nos comportamos como malcriados al no hacer nada si no salen las cosas como queremos, pero la mayoría de las veces son cosas de las cuales no tenemos control alguno. Así que por qué si quiera molestarse al respecto. Para mí, suena a otro clásico autosabotaje, guiño.



Existe un increíble espectro que estoy omitiendo, hablo de personas que dejan ir sus sueños por cumplir obligaciones o su suerte fue tan jodida que directamente es imposible que cumplan lo que quieren. A toda esa gente les debo un escrito completo sobre lo que pienso de ellos, pero con lo que puedo dejarles aquí y ahora es con esto:


Así como nada está garantizado en la vida, y todo se dicta por una suerte pícara que gusta de jugar con nosotros, tampoco está dictado el cómo vamos a vivir nuestra vida, ni el que podamos ser feliz o no con lo que tenemos.


Es cuando puedo decidir si sentirme molesto sentado en mi sillón viejo pisando mi suelo de cemento en obra gris, o aprender que yo no pedí nada de esto, y que a pesar de que yo no pedí nacer, ya estoy aquí, ¿verdad? Por lo menos voy a buscar la felicidad, aunque no provenga de donde yo quería. Voy a apostarle a ser feliz, porque es lo que toca.

Para finalizar quisiera dejarles con este pequeño párrafo, que escribí totalmente consciente y en una situación desfavorable para mí. Pero con la cual me rijo cada día, y es mi lema personal:


El día de hoy no me siento bien,

Pero aún así me levanté de la cama.

Me siento miserable y triste,

Pero me preparé desayuno y me bañé.

No estoy conforme con nada,

Pero elegí vestirme bien y sonreír.

Porque para cuando ya no me sienta mal,

Que ya no esté triste ni me sienta miserable,

Yo ya voy a estar levantado,

Con energía, bien vestido,

Y con una sonrisa en el rostro.


Excelente año para todos.

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post
  • Instagram
  • Twitter
  • YouTube

©2021 por El Doctor Opio. Creada con Wix.com

bottom of page