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¿Función o Forma? Análisis de la película The Architect (2016)


Frame de la película The Architect (2016)


No tengo ni 10 minutos desde que terminé de ver la película The Architect, y mi primer comentario antes que nada es: qué carajos es lo que acabo de ver.


Tenía tiempo que no veía una película con la que me encontraba tan extrañado y, sobre todo, tan tocado. Vi bastantes simbolismos que ni siquiera sé si están correctos, además de que el mensaje final que recibí, muy probablemente no sea el más apto. Pero para eso es el arte, para sacar uno sus propias conclusiones de.


Bien, The Architect fue publicada en 2016, dirigida por Jonathan Parker y en serio que no tengo idea de qué quiso contarme en su película. Pero ojo aquí, eso no es directamente malo.


Para los que no la han visto, les invito abiertamente a que lo hagan, puesto que pese a durar 1 hora con 30 minutos, la verdad es que se pasan bastante rápido, y en verdad que no sientes que al final pierdas tu tiempo. Es simplemente una película disfrutable. Y ya no sé si es por el carisma de Miles o lo morboso que es ver a Collin y Drew pelearse.


Como resumen puedo decirles que The Architect habla sobre arquitectura en su totalidad. Aunque no lo parezca, yo lo noté así.


Nos narra la historia de Collin y Drew. Una pareja disfuncional y amargada que están en búsqueda de una casa, la cual consiguen, pero termina por ser destruida un día después de haberla adquirido.


Es aquí donde entra el conflicto principal de la película, Collin y Drew buscan un arquitecto que les diseñe una nueva casa en dónde vivir. Para eso, contratan a Miles Moss, un arquitecto extravagante y muy artístico que no hará más que buscar el sentido de la arquitectura más poético que encuentre.

Ahora, a partir de aquí, yo encuentro una pequeña metáfora.


Conocemos a Collin, un hombre frío y calculador de negocios que se la pasa bastante ocupado, descuida su matrimonio y encuentra un escape hacia todos sus problemas en el ejercicio extremo, y no es que haga deportes peligrosos, simplemente hace MUCHO.

Por otro lado, tenemos a Miles que, por una muy buena parte de la película, va sonar como la voz de la razón. El arquitecto es expresivo, sabio y tiene un carisma curioso. Todo un artista incomprendido.


Nos plantean los polos opuestos, y pese a tener un giro bastante extraño la trama y toparse con más dramas de por medio, me gustaría explayar un poco mejor mi idea ya mencionada.


Cuando hablo de los polos opuestos, estoy realmente hablando del enorme dilema que ha existido dentro de la arquitectura. La función y la forma.


¿La función hace la forma? ¿La forma hace la función?



Esta polaridad la podemos apreciar perfectamente en el comportamiento de Collin y Miles. Collin busca lo más eficiente, aquello que sea fácil y, sobre todo, que funcione bien. Y Miles, bueno, él lo hace por amor al arte. Pero más amor a SU propio arte.


Podemos tomar entonces, como que Collin representa a la función, y Miles a la otra. Podemos apreciar también, que tal como Collin y Miles no congeniaban bien en la película, igual lo hacen la función y la forma dentro de la arquitectura.


Pero esto sólo es conseguible cuando ambos valores son tomados como uno solo, y no vistos como el conjunto que son. Si la balanza estuviera más hacia un lado, o hacia el otro, lo único que estaríamos consiguiendo es generar arquitectura que tanto puede ser súper aburrida, como súper compleja y para nada funcional.


Si uno se inclina hacia la función, termina enfrascándose en el cálculo y en lo totalmente estéril y monótono. La función sólo consigue acatar órdenes, y no se va por lo que hay más allá de la arquitectura, aquello por lo cual es considerada una de las bellas artes. Bien lo estipuló Vitrubio hace años, “la arquitectura descansa sobre tres principios, la Firmitas (firmeza), la Utilitas (utilidad) y la Venustas (belleza), y siendo la arquitectura pues, el equilibrio entre estas tres variables.”


Eso nos indica, que la ausencia de cualquiera de estas tres, haría que tal obra no fuese considerada arquitectura como tal. ¿Qué podemos sacar de esto?


¿Recuerdan ahora la actitud de Miles frente a la arquitectura? ¿Cómo él la veía como un lienzo en blanco? ¿Y cómo estaba totalmente alejado de la función en sí? Pues bueno, déjenme decirle que igual y Miles no estaba del todo correcto tampoco.


Y esto es porque ambos personajes se aferraban a su propio principio, sin entender que realmente el trabajo en conjunto, era el que permitía que la verdadera belleza de la arquitectura luciese. La funcionalidad buscaba el economizar costos, contar con aquello que todo el mundo tiene, y no exploraba para nada otros conceptos o ideas que le dieran personalidad a la obra. Porque para la funcionalidad, no es necesario. Por otro lado, la forma SÍ exploraba todas estas nuevas ideas, pero terminaba volviéndose un trabajo meramente estético, que no buscaba el mejorar el estilo de vida de las personas, pero sí lucir la belleza de lo que el hombre es capaz de hacer.


¿Ahora entendemos por qué ninguno de estos caminos era el correcto? Tenemos a una mente cerrada incapaz de pensar con autonomía y que se rige bajo estrictas reglas (podemos verlo con la actitud que toma Collin, además de que no soportaba la soledad puesto que no se sentía cómodo al pensar por sí sólo). Y también tenemos a la mente abierta, brillante y creativa que, con la búsqueda de salirse del sistema, termina volviéndose un acto egocentrista y sin fundamentos (que termina llevando a Miles a cometer actos ilícitos, con el propósito de defender su idea por el simple hecho de ser suya).


Miles nunca pudo construir una casa porque sus casas no eran realmente habitables, sólo eran bonitas.


Y Collin nunca pudo vivir una vida real, porque con la primera pizca que encontraba de autonomía, sentía que estaba haciendo las cosas incorrectas.


Aquí es donde Drew toma un papel bastante importante, ya que es ella, la que termina convirtiéndose en el equilibrio de entre los dos. Ella misma es la que decide que ambas partes tienen la razón, pero al mismo tiempo están mal. La combinación de estas son las que generan una solución real de las cosas.


Por eso el final es tan importante, ya que conseguimos ver los resultados del trabajo individual de estos dos procesos, que terminan por fusionarse en Drew y crear el balance perfecto.




Collin, a pesar de haber sido botado y tratado como un tonto toda la película, siguió su vida normal, porque la cualidad de la funcionalidad, es que no importa lo que hagas, sigue funcionando de todas formas. Las medidas no cambian, las dimensiones del ser humano tampoco.


Miles termina destrozado, en una realidad en la que no pasa por su cabeza, que es importante que la arquitectura funcione, y que pese a ser una buena idea, no significa que sea buena arquitectura. Nosotros los arquitectos no diseñamos monumentos a nuestra grandeza, diseñamos espacios habitables porque, como ya he dicho y defiendo bastante, “la arquitectura es el arte que se vive.”


¿Y Drew? Bueno, nosotros podemos apreciar ese balance que consiguió después de haber estado en ambos caminos, y lo podemos ver retratado en su nuevo negocio de murales, que no sólo es una expresión de su arte y su creatividad, sino también es una acción que le produce dinero, y puede ser considerada un negocio rentable.


Bueno, creo que hasta aquí llegaría con la película. Encontré varias situaciones familiares dentro de la película, como la completa ignorancia del contratista al no abrir más sus ojos hacia una arquitectura más artística. Eso ya lo he vivido antes, y vaya que es frustrante.


Otro punto que quiero destacar es lo interesante que me pareció que no mostraran ninguna toma panorámica de los elementos arquitectónicos de los que hablaban dentro de la película. Casi como si uno tuviera que imaginárselos por sí sólo, usando sólo las descripciones que nos dicen y las reacciones de los personajes.


Quizá estoy dándole demasiadas vueltas a la película, lo que necesito es descansar en este momento. Pero vaya, como soy arquitecto, yo no conozco de dormir.


En fin, sólo quería platicar mis reflexiones hacia el dilema de la forma y la función. Siento que es incorrecto que se valoren como dos elementos por separado, ya que como esta película nos enseñó, por sí solos son un completo desastre.


Me encantaría escuchar sus comentarios al respecto, ¿ya vieron la película? ¿Qué les pareció a ustedes? ¿Entendieron el mensaje que yo entendí? O quizá sólo soy yo y mi problema con darle el sentido a todo.


Sea como fuere, dejo mi opinión a su merced, y espero que les guste.

 
 
 

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