top of page

El amor en el consumismo


Me he encontrado con unos documentos bastante buenos para una clase en mi universidad, y quisiera compartirles un fragmento en donde se habla sobre la idea errónea que se percibe del amor, y señala los grandes problemas que se tienen cuando uno no ama de verdad.


Espero les guste tanto como a mí.

Todo ser humano tiene cierto grado de capacidad afectiva, que se expresa a través de su posibilidad de amar, de darse a los demás y de la necesidad de que los demás se den a él. Pero, en determinadas ocasiones, este amor converge con un mezquino intercambios de afectos. Se transforma en un cálculo establecido de lo que se puede dar o recibir, convirtiendo el amor en una mercancía, y el objeto de este amor, en una propiedad personal.


Socialmente, no se condiciona al individuo para necesitar y esperar amor, sino para esperar y necesitar seguridad. Un hombre y una mujer se comprometen y se casan como

garantía de que nunca se abandonarán. Esta garantía es una especie de soborno social, a través del cual se mantiene el compromiso del uno con el otro.


La efectividad posesiva basa su relación en tener al otro como un elemento en propiedad. En este tipo de relaciones, parece que lo único que importa es tener una compañía duradera, prescindiendo de si resulta satisfactoria o no, de forma se acaba anulando toda capacidad de crear o inventar situaciones nuevas. El amor, el enamoramiento, y la constante capacidad de entusiasmo constituyen siempre algo subversivo frente a las situaciones de seguridad y rutina.


Las personas que actúan de esta manera suelen tener una pobre autoestima, una falta de seguridad en ellos mismos y, en consecuencia, la buscan en los demás. Sólo conocen su valor cuando se sienten amados y creen ser lo más importante para el otro. Un ser humano no puede plantearse seriamente amar a otros si no se ama suficientemente a sí mismo, si no es capaz de creer que su manera de sentir y lo que siente es respetable.


Cuando se acepta que lo más importante es uno mismo, entonces sí se esta en condiciones de amar a los demás.


Se ha de amar con perspectiva de que el otro no debe ofrecer otra garantía que el amor que nace de la relación mutua. Lo que cada uno es capaz de recibir y lo que el otro es capaz de dar se suman a las experiencias previas. Esto facilitará, sin duda, que se formen una relación estable, pero nunca la estabilidad de la relación deben impedir la aparición de respuestas libres personales.


Por otra parte, el amor no puede ser nunca un hecho gratuito. No se puede pensar que, por el simple hecho de que un día se verbalizó y consolidó una relación ya esta

asegurada. Esta creencia impide crecer a la efectividad, se traduce en un amor estéril, sin entrega en el que se descarta el esfuerzo. Se tiende a crecer que el amor existe o no existe de forma gratuita, casual, pero el amor es un trabajo, necesita un esfuerzo diario, una preocupación del uno para con el otro.


No se ama hoy, sólo porque se amó ayer. El sentimiento debe renovarse y afirmarse día a día; si no, se ritualiza se adormece en el cauce de la rutina y se vuelve frágil ante cualquier contrariedad.


Encontramos afectividad posesiva en otro tipo de relaciones, como es el caso entre padres e hijos o en la amistad. La necesidad de sentir como propio a un ser querido abarca las distintas posibilidades de relación afectiva. No pocos padres hablan como si fuesen propietarios de sus hijos: <<mi hijo>>. El orgullo que puede sentir por sus hijos puede ser comprensible a veces, pero a menudo simboliza un amor por los hijos en cuanto son propios, no por lo que son por sí mismos. Este sentimiento entrañable produce, a la larga, graves consecuencias en la educación y en el proceso de emancipación de los hijos.


Algunas personas sienten también la amistad, y otro tipo de relaciones, como una necesidad de acaparar al otro, de hacerle suyo, de tal modo que el otro se sienta definitivamente vinculado, atado. Pero este tipo de relación no es enriquecedora para ninguno de los integrantes de la relación amistosa.


Estas actitudes posesivas suelen indicar sobre todo miedo a la soledad. Por este tipo, quien no se tenga a sí mismo como punto de partida y no sea capaz de asumir su soledad con tranquilidad, vivirá siempre en tensión y angustiado, puesto que en cualquier momento pueden escapar de su órbita las personas a las que quiere y cree necesitar. Lo que caracteriza al ser autónomo es la sensación de ser capaz de vivir por sí solo. A partir de esta situación, necesitará a los demás para comunicar esta capacidad y compartirla, pero los demás no le resultarán imprescindibles; por lo tanto, su relación será libre.


Bibliografía desconocida.

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post
  • Instagram
  • Twitter
  • YouTube

©2021 por El Doctor Opio. Creada con Wix.com

bottom of page